Enciende tu cerebro

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Gurdjieff, dedicó una parte de su vida a buscar incansablemente las fuentes del conocimiento y la otra a enseñar y divulgar esas experiencias.  Es valorado por haber servido de puente entre el conocimiento oriental y el occidental. Así, muchos conceptos de las actuales corrientes «alternativas» del pensamiento, tienen su fundamento en la obra de este singular y controvertido pensador, filósofo, escritor y compositor ruso. Gurdjieff  deconstruye y lo pone todo de cabeza, invitando a explorar nuevos paradigmas que involucren a la persona en la búsqueda del ser humano autónomo, íntegro y armónico, integrado en la globalidad de la existencia. Lo que leerás a continuación es un recreación propia de una de las cartas de Gurdjieff  a su hija. En ella descubrirás unas normas básicas de ética humanista que estoy seguro que han de ser de gran utilidad en nuestro desarrollo personal y en el diario devenir profesional.

Fija tu atención en ti mismo y sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces. Termina siempre lo que comenzaste. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible. Se consciente de tus limitaciones y admite que alguien te supere. No te encadenes a nada que a la larga te destruya. Desarrolla tu generosidad sin testigos. Trata a  cada persona como si fuera un pariente cercano. Ordena lo que has desordenado. Aprende a recibir y agradece lo recibido con una sonrisa. No mientas ni robes; si lo haces, te mientes y robas a ti mismo. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente. No desees ser imitado.

Haz planes de trabajo y cúmplelos. Cuando realices un servicio, no resaltes tus esfuerzos. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz. No te dejes impresionar por personalidades fuertes. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido. Paga los servicios que te dan. No contraigas deudas; adquiere lo que puedas pagar y paga en seguida. No trates de distinguirte solo por tu cuidada o extravagante apariencia. No seas glotón ni holgazán, come y duerme lo estrictamente necesario. Vives con otros, se respetuoso y no hagas ruidos que molesten. Sé puntual. Respeta los contratos que has firmado. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo. Vive de un dinero ganado por ti mismo.

No sigas modas. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra. Para lo bueno y lo malo, cesa de autodefinirte deja que sean tus acciones las que lo hagan. No actúes por reacción a lo que digan, bueno o malo, de ti. No te dejes llevar por los prejuicios. No te alabes, ni te insultes, ambas acciones te apartarán de tu camino. En una discusión, ponte en el lugar del otro. Nunca amenaces. No uses la violencia para ocultar tu fragilidad y tu miedo. No elimines, sino transforma. Transforma tu orgullo en dignidad. Cambia  tu cólera por creatividad. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza. Muta tu envidia en admiración por los valores del otro. Transforma tu odio en caridad.

Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera. No te quejes y afronta con valentía las dificultades. Desarrolla tu imaginación. No quieras imponer a otros tu parecer. Si ofendes a alguien, pídele perdón. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público. Lee a los clásicos y aprende de sus enseñanzas. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de tus propósitos. No defiendas tus ideas antiguas, sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció. No conserves objetos, ni ideas inútiles. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades. No te adornes, ni apuntales tu pensar con ideas ajenas. Usa la inteligencia a tu favor y en beneficio de todos. No rindas cuentas a nadie; sé tu propio juez. Nunca te definas por lo que posees. No establezcas amistades inútiles.

No hables demasiado de tus problemas personales. No te vanaglories de tus debilidades. No eludas tu responsabilidad ni culpes a otros de tus dificultades. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar. En lo bueno y en lo malo descubre quién eres. Observa con atención para comprender desde la compasión. No vendas lo que eres a cambio de lo que quieres ser. No te apropies de nada ni de nadie. Acepta que nada es tuyo. Procura tu libertad sin cercenar la de otros. No trates de ser todo para tu pareja y admite que busque en otros lo que tú no puedes darle. Aprende para compartir y comparte para crecer. Obtén para repartir y reparte equitativamente. Cada día da gracias y encuentra motivos para compartir la sonrisa. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro. No olvides a tus muertos, pero que su recuerdo no invada toda tu vida. No alimentes el presente con la memoria. Habla sólo lo necesario y solamente si tus palabras resultan de ayuda. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo, porque somos lo que damos y dar es el mejor regalo que podemos recibir.

Que así sea.