Prisencolinensinainciusol

Vivimos un tiempo en el que es más importante aparentar que se sabe, que adquirir un conocimiento  relativamente profundo sobre una materia. En esto del fingimiento utilizar el ardid de la opacidad ayuda mucho. Cuanto más alejado de la comprensión común resulte ese conocimiento, más sencillo resultará aparentar que lo que conocemos está fuera del alcance de la mayoría.  Sin duda el fin que se busca es adquirir cierta prevalencia sobre el resto que tiene dificultades para llegar a conocer lo que nosotros decimos saber. Ejemplos claros de esto, son los abogados y los economistas, expertos en complicar el acceso a una profesión para la que se han erigido en traductores e interpretes de una realidad común que se ha ido enredando hasta convertirla en ininteligible para aquellos que no somos ni leguleyos ni contables de fuste. Mas para llegar a ser interpretes de leyes y números se requiere, al menos, de horas de estudio de materias complejas, para las que se necesita de cierta capacidad intelectual y tiempo comprado para ello. Sin embargo me sobrecoge este estúpido afán profesional de opacar el acceso al conocimiento de una profesión bella de ejercer y sencilla de comprender. A veces llego a pensar que existe ese ridículo interés de conferir a nuestro oficio una dignidad que no necesita adquirir. El trabajo de comunicar y difundir mejor las acciones de las diferentes administraciones y publicitar empresas, productos y servicios es útil para el progreso del común de la sociedad. Claro que no es tarea sencilla. Sin duda que para ejercerla con honestidad hay que exigir conocimientos y saberes. Y es innegable que para poder desarrollarla con creatividad y amor al trabajo bien hecho, es imprescindible vivir la vida y llenarla de experiencias y valores. Es el compendio de todo eso lo hace que nuestro trabajo, así lo creemos en Metáfora, llegue a ser original, distinto de otros, irrepetible y por consiguiente útil para el fin que se busca. Hacerlo de manera accesible, sencilla y comprensible, sin alharacas, ni martingalas que tan solo pretenden darle el fuste de una pátina de brillo que deslumbra sin llegar a iluminar nuestro trabajo, es misión de las personas que este entorno de la creatividad puesta al servicio de la comunicación, ejercemos nuestra profesión de manera honesta. Reconocer la importancia de nuestra labor pasa por proponer ideas originales, útiles, valiosas y desarrollarlas desde el amor a lo hecho y no por recorrer a diario el camino de la ampulosa pose, que lejos de darle valor a nuestro trabajo, lo empobrece porque lo hace inalcanzable para las personas que no están iniciadas en una materia y un oficio para el que se precisan personas sensibles, atentas a la realidad que viven, conocedoras del tiempo pasado, respetuosas de las diversas perspectivas, con conocimientos profesionales, valores personales y sin miedo a mezclar todo eso con originalidad pero que en el fondo, tampoco es tan compleja.

Adriano Celentano describió con una sola palabra mágica esta situación tan contemporánea del «postureo» ridículo del traje del rey desnudo que nadie ve, pero que por no pasar por imbéciles, casi todas y todos fingimos ver y por ello nos dejamos convencer: Prisencolinensinainciusol. La letra de esta canción es solo una algarabía sin ningún sentido real, lógico o profundo. Se podría decir que es solo una canción en la que la letra finge sonar como un inglés americano, pero hablado por alguien que no conoce el idioma. Una letra ininteligible arropada por una música hipnótica que embota el pensamiento y enerva la emoción más primaria. Tal cual, oiga.

Alfredo Jaso