Medir las ideas

Corazón

Quisiéramos tener entre el repertorio de todas nuestras ideas bonitas, aquellas que son como rayos de sol. Las más cálidas y cariñosas, las más inocentes y sinceras, esas que tan solo con compartirlas llenan los días de luz. Ideas que solamente con ponerlas en pie, llevan la alegría a la sonrisa y son capaces de convertir los días grises en color. En Metáfora quisiéramos encontrar entre las palabras del diccionario esas que suenan a dulce melodía, las que animan los corazones con sus sonidos y son como caricias que nos protegen ante el dolor. Nos gustaría ser capaces de hacer brillar las ideas hasta poder alumbrar con ellas la posibilidad de un mundo mejor para todxs. Nos gustaría poder gastar las palabras a fuerza de rozarlas con buenos sentimientos, para poder compartir siempre la alegría y el regalo de vivir. Las ideas y las palabras se engrandecen cuando crecen y se pronuncian desde el corazón. Es cierto que en ocasiones, ideas y palabras por su fuerza y tamaño son capaces de llegar lejos y que en su constante viajar a veces pierden su milimétrica precisión. Así, amigo es una palabra poderosa y enorme. Que sin embargo se gasta con facilidad y se vuelve hueca cuando se pronuncia interesadamente. Que se torna ingrata cuando se pone en contra de quien nos ofreció su desinteresada amistad. Es tan grande, que entre su brillo luminoso y sus líneas de garabato sentido, caben muchas definiciones, tantas como personas que la pronuncian y alumbran. Amigo es quien te acompaña toda una vida o aquel que te ofrece durante un eterno segundo su generosa mano y desaparece de tu lado para siempre. La amistad es un sentimiento comprometido solidario, generoso que a veces se prolonga a gritos y en otras crece desde el silencio. Que se da sin pedir nada a cambio, que nada espera y que por tanto, como todo lo importante, no se puede medir. Cuando tenemos la sabiduría de encontrarlas en nuestra vida, no hay que perder el tiempo en preguntas. No hay que sacar el fiel o la vara. No hay que echar cuentas, ni pedir recompensas, hay que vivir y vivirlas. En Metáfora creemos en un mundo sin medidas, ni cuentas. Un mundo donde el valor radica en el poder de lo intangible, de aquello que se entrega y se comparte sin esperanza y se da generosamente para hacer crecer la posibilidad de un mundo mejor, más justo para todxs. Un mundo en el que el otro no sea un extraño que meter en el saco de la desconfianza. Un mundo de personas sin miedo a la libertad, ni temor a la responsabilidad. Basado en el respeto a las distintas miradas y las diferentes sensibilidades. Habrá quien diga que en Metáfora no somos lo mejores creativos del mundo. Es cierto, no tenemos cada día ideas luminosas y geniales. Pero hay algo que nos distingue cuando nos ponemos a la tarea,  sabemos sonreír a la vida con el corazón. Desde nuestro trabajo diario, buscamos compartir la sonrisa responsable. Esa que hace brillar las ideas. Esa que acerca, que abre puertas y hace amigos. Y estamos convencidos que un mundo de amigos, de personas comprometidas, solidarias y generosas, tiene que ser un mundo mejor. Un mundo de sonrisas, tiene que ser un mundo más justo. Así que no preguntes por el impacto de las propuestas, ni pidas que se indague por el peso de las ideas, ni por la medida de las palabras, simplemente observa con atención, comprende sin prejuicio, comparte sin miedo y sonríe con nosotros, sonríe con el corazón y busca llenar el mundo de amigos. Ese será tu verdadero éxito.

Alfredo Jaso