Generosidad

En Metáfora sabemos del valor de los valores. Llevamos años trabajando con ellos. Haciéndoles ver a nuestros clientes y colaboradores que son una ventaja diferencial, no solo porque mejora de manera positiva el prestigio de su marca, si no porque ha de ser un propósito diario que impregne cada tarea, cada palabra, cada gesto de cada una de las personas que les representa dentro y fuera del entorno de la empresa. Valores que conforman lo que somos en la medida que impregnan lo que hacemos. Ahora, después y siempre, la honestidad, la honradez y la generosidad han de estar presentes en nuestras vidas. Cuando pase esta pandemia, todas y todos nosotros  habremos de demostrar nuestra honradez, nuestra honestidad y generosidad, no solo con emocionantes y merecidos aplausos, si no con decididos gestos capaces de tejer una red social de apoyo y ayuda. Pero han de ser especialmente las marcas que quieren ser líderes, quienes habrán de hacerlo desde la honradez, la honestidad, la generosidad. Sin embargo durante estos días vemos que muchas aprovechan de manera torticera la dura emoción del momento para lanzar el trampantojo de una publicidad interesadamente solidaria que busca aprovechar la presencia fácil sin ofrecer más compromiso.

La honestidad es un comportamiento que se ajusta a los valores de verdad y justicia. Ser honesto es ser sincero, no tener segundas intenciones en el trato con las otras personas; no buscar sacar ventaja de las posibles debilidades o situaciones de inferioridad de otros individuos. La honradez es un código de principios que rige la coherencia entre la reflexión pensada y la conducta visible. Es una especie de culto a la integridad y a la sostenibilidad de convicciones, aun en situaciones de inconveniencia personal. La generosidad es una virtud propia de las personas con sentimientos nobles. Generosidad es mantener el ánimo compasivo y tener un corazón atento a los actos que realizan otras personas para brindarles ayuda cuando lo necesitan. Somos generosos cuando pensamos en las necesidades de los demás y estamos dispuestos a dar de nosotros cuanto es necesario para aliviar los padecimientos que otros sufren.

En Metáfora sabemos que la honestidad, la honradez y la generosidad, para todas y todos nosotros, como miembros activos de una sociedad que aspira a la justa y equitativa mejora, para pequeñas y medianas empresas que desarrollan su labor en distintos sectores pero muy especialmente para las marcas que lideran el mercado, tiene que ser un trabajo de cada día. Así lo hacemos en cada nuevo proyecto y con cada colaborador y cada cliente. La honestidad, la honradez y la generosidad ha de ser un compromiso diario, esto ya no va solo de una mera cuestión de imagen y bonitas y superficiales palabras. No tiene que ver con una labor de conveniencia que apoyada en técnicas de #RSE, procuren una distinción cosmética. Han de ser los valores basados en hechos reales los que apreciarán los consumidores. Debe de ser necesariamente así si queremos que este encierro este tiempo de reflexión sirva para algo. Por eso, ver a tantas empresas del Ibex35, esas que a diario pactan y cobran tarifas abusivas, que explotan a sus trabajadores, que desahucian, suman beneficios con las dificultades ajenas o peor aún en estos tiempos de carestía, cuando tanta falta haría que ese dinero burlado estuviera en las arcas del bien común, saber que desde hace años, se llevan su dinero de impuestos no pagados a paraísos fiscales, es una muestra palpable y cruel que la publicidad que no se apoya en unos valores sólidos y verdaderos, es falsa propaganda. Querer sacar tajada de estos días poniéndose un disfraz solidario, para obtener provecho del momento, cuando en la labor diaria se está lejos de la honradez, la honestidad y generosidad en el compromiso y el trato, puede que hasta ahora no fuera un mal negocio, pero las cosas deben de cambiar, tienen que cambiar, debemos de hacer que cambien para que no sigan aprovechando su poder para el abuso y la mentira. La honestidad, la honradez y la generosidad, para que sean creíbles deben de ser sinceras, esto es, un ejercicio diario y no solo un alarde aparatoso y puntual en tiempos difíciles. Cuando pase la pandemia espero que tengamos memoria y sigamos aplaudiendo a los valientes para que el valor de la honradez, la honestidad y la generosidad gobierne nuestra relaciones y que pasados estos días, el tiempo ponga a cada uno en su sitio y que tras este momento de emoción, penalicemos la conducta de los aprovechados que hoy hacen publicidad con sus impostadas campañas solidarias, cuando a diario esconden el dinero de sus impuestos no pagados en paraísos fiscales. De esas empresas que hoy sacan provecho con su caridad oportunista pero que a diario, con su prevalencia en el mercado abusan de su poder en su relación con unos clientes que tanto les hemos dado a ganar. Esas empresas de cara bonita y corazón sucio que por nuestra dejación de consumidores se han convertido en sinvergüenzas sin miedo. Ojalá que así sea y sientan lo mucho nos deben.

AJV

Foto: Dawid Zawila