Competencia

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Hay que ser valientes para proponer una manera distinta de mirar y poner nuestra atención en aquello que parece invisible a los ojos. Hay que tener valor para dirigir nuestra atención sobre lo que observamos y querer comprender la misma realidad de desde otra perspectiva. Eso es una Metáfora. La figura retórica del pensamiento por medio de la cual, una realidad o concepto, se expresan por medio de una realidad o concepto diferentes. Para lograrlo se necesita de una mirada libre y responsable capaz de proponer ideas distintas con palabras diferentes. Las palabras son conceptos precisos, pero precisamente es la personal mirada la que propone nuevos significados para sus significantes. En Metáfora de Comunicación siempre he tenido muy claro, que es necesario plantear una manera distinta de ver, para ser capaces de proponer una forma diferente de trabajar. Siempre he sabido que es el valor de la mirada valiente el que puede transmitir los valores que hagan la diferencia. Esa mirada que se dirige hacia el valor de los valores y que pone el acento en el trabajo hecho en libertad y desde la responsabilidad.

Esa es la decisión a tomar. Mirar como todxs o ver como unx mismo. Tomar esa decisión es comenzar a ponerse en marcha. Recorrer un nuevo camino que implica dar sentido a una nomenclatura diferente y capaz de expresar conceptos que se comprenden de distinta manera. Desde un primer momento quise definir claramente esas nuevas palabras. Competencia era una de ellas. Es una palabra de significado equívoco. En nuestro oficio, la gran mayoría la entiende como un motivador entorno de oposición o rivalidad. Sin embargo, en Metáfora nunca he visto a los demás compañeros como alguien a quien derrotar o con quien competir. Jamás he pretendido luchar contra otros. Siempre he creído que es mejor compartir para crecer que competir para derrotar. Para mi, la competencia es fundamentalmente la aptitud desarrollada como pericia para intervenir en un asunto de manera que suponga una resolución o proponga un avance . Pero para ser competente hace falta mucho más que una aptitud profesional, hay que saber sumar a la aptitud, una poderosa actitud. Sumar al conocimiento, una decidida voluntad para el aprendizaje compartido y una generosa disposición la continua mejora. Por eso ser competente es además de saber hacer, saber ser y también, saber estar. Saber estar es querer comprender y saber  respetar. El/La profesional competente no es aquel que derrota y resta, si no el que suma y multiplica. Un profesional competente no es el que compite para destacar deslumbrando, si no el que es capaz de brillar para iluminar un camino que otros siguen. Siempre he creído que la calidad del trabajo hecho depende de la actitud y la valía personal. El hacer no puede estar desgajado del ser y el saber estar. Al fin y al cabo, alguien dijo que somos lo que hacemos para intentar comprender aquello que somos. En Metáfora nos gusta tener una mirada distinta, por eso reforzamos cada día el compromiso con la excelencia en la actitud creativa, la calidad en la aptitud profesional y el respeto por el trabajo bien hecho. Nos gusta observa con atención. Comprender desde el respeto. Compartir para crecer. Crecer para estar más cerca. Aquí estamos. Así somos. Así trabajamos.

Alfredo Jaso